Un síndrome del norte

febrero 24, 2009 § Deja un comentario

La violencia nace de mentes enfermas y como enfermedad actúa. A veces ésta resulta contagiosa cuando se acompaña de indefensión y de abuso. A veces también se vuelve contra el que la ejerce, sin que ello lo justifique. Es así de triste. Para que un ciudadano no quiera tomarse la justicia por su mano es necesario que crea en la Justicia y en los valores de igualdad que la exaltan y defiende. Pero cuando los mismos que ponen las bombas se pasean alegremente por las calles y tienen sus centros sociales en vez de estar escondidos tampoco se puede nadie sorprender que alguien se contagie de la violencia y acabe a mazazos en una herriko-taberna. Y aún más triste que haya alguien que pueda intentar asemejar violencias iguales de distintos orígenes, eso se llama cinismo, es otra enfermedad, pero del lenguaje político.

Resulta revelador apreciar el cumplimiento estricto de la ley con un desesperado mientras lo esposan en una barandilla que publicita una marca electoral prohibida. ¿A quién extraña este síndrome del norte?.

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