Espanyolista

septiembre 4, 2010 § 1 comentario

Es decir, que sí que había deriva nacionalista en el PSC.

Tras años negando eso de que el Partit dels Socialistes de Catalunya se había echado al monte en compañía de ERC y la izquierda más radical y que su papel era el propio de un partido independiente, catalanista como el que más,  y que no era lo mismo que el PSOE, aunque se pareciera;  pues resulta que no, que todo eso no era verdad y que sí que se habían echado al monte abandonando a sus bases electorales. Para solucionarlo, requieren la figura de Corbacho que como ministro de España sienta una idea de PSOE más que de PSC. Y se quedan tan anchos. ¿Qué era Montilla cuando se presentó? Pues un charnego (por Jordi Sevilla)  que había sido ministro de Industria en pleno auge de las deslocalizaciones, más PSOE, imposible.

Ahora resulta que el PSC ya no es un partido que mira solo por Catalunya y que habla de bilateralidad con el Estado y de Som una Nació, sino de política social en el cinturón rojo y andaluz de Barcelona. Llega Montilla y se acuerda de su pueblo, de su pasado y de su origen para darse cuenta que su electorado,  que el electorado propio del PSC,  no es la burguesía catalana y de derechas  a la que aspiraba llegar en política, sino el currante y sus hijos que levantaron Cataluña en los años 60 y que no entienden de más Progrés que el vivir  luchando por llegar a fin de mes.

Se acerca el momento y a la desesperada quema Montilla  los calendarios buscando fines de semana de mitin que le ayuden a comerse puntos de su particular tragedia electoral.  Lo triste es que perderá y dirán encima que  por españolista. Zapatero apúntate otra.

“Éstos están a otras cosas”

enero 31, 2009 § Deja un comentario

Un buen amigo mío  hace unos días soltó una frase reveladora en torno a un tema que no viene a cuento y en el que no le fataba razón. Mi amigo dijo aquello de “Éstos están a otras cosas”.

Esa frase, tan corta, tan sencilla y tan directa se me ha venido a la cabeza a raiz de la noticia de que el gobierno de Rodríguez se va a encargar ahora de rehabilitar la figura de Lluis Companys. Cierto, éstos están a otras cosas, parece mentira que con la que está cayendo en este país una de las preocupaciones del gobierno sea llevar a cumplimiento la ley de la memoria, la ley de lo que quiero recordar. El acto consistirá en una entrega de certificados, sí, un borrón en la historia, tachar lo que ponía en los libros y sobre escribir, en rojo, la nueva idea.

Que una democracia moderna, como gusta llamar nuestros políticos, haga un homenaje de reconocimiento a un hombre que siendo presidente de la Generalidad de Cataluña no fue capaz de aceptar que la CEDA accedieran a gobernar, deja un poco que desear. Porque recordar que Companys proclamó el Estado Catalán dentro del golpe de estado de 1934 es también hacer memoria. Quien tan republicano fue, también fue de los primeros en ir contra la legalidad de la II República.

“Catalanes: Las fuerzas monarquizantes y fascistas que de un tiempo a esta parte pretenden traicionar a la República han logrado su objetivo y han asaltado el poder. Los partidos y los hombres que han hecho públicas manifestaciones contra las menguadas libertades de nuestra tierra” (Lluis Companys desde el balcón de la Generalidad)

Lo dicho, que a pesar del paro, del déficit público, de la destrucción de empleo, de las hipotecas, de la crisis, de Zapatero, de las chapuzas de Chaves, de Solbes, de Zarrías y su tranvía, aquí estamos a otras cosas, estamos a 70 años atrás en la historia y a 40 años atrás en el IPC.  A otras cosas…

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